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Movimiento NEPO

Atarse al mástil: por qué te pedimos que pagues tu semana de prueba

Por Atarse al mástil: por qué te pedimos que pagues tu semana de prueba

En la Odisea, Ulises quiere oír el canto de las sirenas, pero sabe que nadie que lo haya oído ha vuelto a casa. No confía en su fuerza de voluntad. Antes de pasar por su isla, pide a su tripulación que se tape los oídos con cera y que a él lo aten al mástil. También les ordena que, si les suplica que lo suelten, aprieten más los nudos.

Ryan Holiday recurre a menudo a esta escena para explicar algo que la psicología conductual lleva décadas estudiando. La versión de nosotros que decide con calma no es la misma que decide cuando llega la tentación, y la primera puede dejarle las cosas preparadas a la segunda. A eso se le llama un dispositivo de compromiso (el filósofo Jon Elster le dedicó un libro entero con el título de Ulises y las sirenas), y es una de las herramientas más útiles para cambiar un comportamiento.

Este artículo trata de hábitos, de incentivos y de fricción. También explica por qué en NEPO la semana de prueba se abona por adelantado y se descuenta después de la matrícula.

Caes al nivel de tus sistemas

James Clear lo resume en una frase de Hábitos atómicos: no subes al nivel de tus metas, caes al nivel de tus sistemas. Casi todo el mundo quiere moverse más, tener menos dolor y sentirse más fuerte. Lo que separa a quien lo consigue de quien no casi nunca es el deseo. Es el entorno que ha construido alrededor de ese deseo.

Clear propone cuatro leyes para instalar un hábito, y las mismas cuatro, invertidas, para eliminarlo:

  1. Hacerlo obvio (o invisible, si quieres dejarlo).
  2. Hacerlo atractivo (o poco atractivo).
  3. Hacerlo sencillo (o difícil).
  4. Hacerlo satisfactorio (o insatisfactorio).

La idea de fondo es la misma en los dos sentidos. El comportamiento sigue el camino de menor resistencia, así que no hace falta pelearse con uno mismo cada día. Basta con cambiar dónde está la resistencia.

Eso es la fricción, y no es buena ni mala: es una herramienta. Si guardas el móvil en otra habitación, añades fricción a lo que quieres dejar de hacer. Si dejas la ropa de entrenar preparada la noche anterior, se la quitas a lo que quieres empezar.

La trampa de lo gratis

Aquí aparece algo contraintuitivo. Solemos pensar que para que alguien empiece algo hay que ponérselo lo más fácil posible, y en muchos casos es verdad. Pero hay un tipo de facilidad que juega en contra: la de abandonar.

Dan Ariely y sus colegas describieron el llamado efecto precio cero (Marketing Science, 2007). Cuando algo es gratis, no solo cuesta menos: lo percibimos de otra forma. Decidimos más rápido, lo valoramos menos y nos comprometemos menos. Apuntarse a algo gratuito no cuesta nada, y dejar de ir tampoco. Cualquier imprevisto, un día cansado o un plan que surge a última hora pesa más que una clase por la que no hemos puesto nada.

En los años ochenta, los psicólogos Hal Arkes y Catherine Blumer hicieron un experimento con abonos de teatro. Vendieron abonos de temporada a precios distintos, asignados al azar. Quienes habían pagado el precio completo fueron a más funciones que quienes recibieron descuento. El dato tiene un matiz importante: la diferencia fue clara en la primera mitad de la temporada y se diluyó en la segunda. El compromiso económico empuja a cruzar la puerta al principio. A partir de ahí tiene que tomar el relevo otra cosa: el hábito, el gusto por lo que haces, la gente con la que lo haces.

Por eso nos parece una herramienta tan adecuada para una semana de prueba. Es justo el tramo corto en el que más falta hace ese primer empujón.

Una semana para probar de verdad

David Epstein defiende en Range el valor de lo que llama periodo de muestreo: probar varias cosas antes de comprometerse con una. Según él, las personas que acaban encontrando su sitio no suelen acertar a la primera. Exploran lo suficiente como para dar con lo que encaja con ellas, lo que él llama calidad de ajuste.

Nuestra semana de prueba está pensada exactamente así: una exposición deliberada a distintos formatos, profesores y frecuencias de entrenamiento, para que al final de la semana decidas con información y no con una impresión. Si dudas entre formatos, te ayudará leer cómo elegir entre Pilates suelo y máquinas.

Pero un muestreo solo sirve si se hace. Una semana de prueba en la que vienes un día, te surge algo el segundo y ya no vuelves no te dice nada sobre si esto es para ti. Solo te dice que la semana no ha funcionado.

Elegir qué incomodidad quieres

Mark Manson insiste en que la pregunta útil no es qué quieres conseguir, porque todos queremos más o menos lo mismo. La pregunta es qué incomodidad estás dispuesto a sostener para conseguirlo. También recuerda algo que cualquiera que haya empezado a entrenar ha vivido: la motivación no suele llegar antes de la acción, sino después. Primero haces algo, eso te da algo de impulso y ese impulso te anima a seguir.

Pagar la semana por adelantado es una incomodidad pequeña y elegida. Viene al principio, cuando todavía tienes la cabeza fría, y trabaja a tu favor durante los días en que más fácil sería no venir. Es tu mástil.

Cómo funciona la semana de prueba en NEPO

Reservas tu semana de prueba de clases colectivas, o tu primera sesión de valoración si buscas entrenamiento privado o semiprivado, y la abonas por adelantado. Si decides quedarte, ese importe se descuenta de tu matrícula, así que en la práctica la semana te ha salido gratis. Si decides no continuar, habrás hecho una semana completa de clases en nuestro estudio de Pozuelo, o una sesión individual de valoración, a un precio muy por debajo de su valor.

Lo hacemos porque lo hemos visto muchas veces: quien llega con algo en juego viene, prueba distintas clases, pregunta y termina la semana sabiendo si este es su sitio. Y eso es exactamente lo que queremos que pase. Lo que viene después ya depende de ti, que es como tiene que ser (hablamos de ello en cómo saber si lo que haces te está sirviendo).

Si quieres aplicar la misma lógica a tu vida fuera del estudio, la receta es sencilla:

  • Ponle obstáculos a lo que quieres dejar de hacer y quítaselos a lo que quieres empezar.
  • Decide en frío lo que tu yo de mañana tendrá que cumplir.
  • No esperes a estar motivado para empezar, porque la motivación suele llegar después.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué la semana de prueba de NEPO no es gratis?

Porque lo gratis se abandona con facilidad. Abonar la semana por adelantado funciona como un dispositivo de compromiso: una decisión tomada en frío que te ayuda a venir los días en que sería más fácil no hacerlo. Una semana de prueba solo te dice algo si la haces entera.

¿Qué pasa con lo que pago si decido quedarme?

Se descuenta de tu matrícula. En la práctica, si te quedas, la semana de prueba te ha salido gratis.

¿Y si después de la semana decido no continuar?

Habrás hecho una semana completa de clases colectivas, o una sesión individual de valoración si buscas entrenamiento privado o semiprivado, a un precio muy por debajo de su valor. Y sabrás con información, no con una impresión, si este es tu sitio.

¿Qué es un dispositivo de compromiso?

Una decisión que tomas con la cabeza fría para limitar lo que hará tu yo de mañana cuando llegue la tentación. El ejemplo clásico es Ulises pidiendo que lo aten al mástil para oír a las sirenas sin lanzarse al agua. Pagar por adelantado, dejar la ropa de entrenar preparada o quedar con alguien a una hora fija funcionan con la misma lógica.

¿Pagar por algo hace que vayas más?

Al principio, sí. En el experimento de Arkes y Blumer con abonos de teatro, quienes pagaron el precio completo fueron a más funciones que quienes tuvieron descuento, pero la diferencia se notó sobre todo en la primera mitad de la temporada. El compromiso económico ayuda a empezar. Para seguir hacen falta el hábito, el gusto por lo que haces y la gente con la que lo haces.

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